05 agosto 2013

Un día (hoy) decidí ser feliz

Un día decidí que tenía que ser feliz.
No sólo con lo grande, no sólo con los planes y perspectivas a largo plazo.
Sino, con esto, con hoy.

Una noche tuve una pesadilla, en que seguía años y años presa de una absurda amargura diaria.
Y, en la mañana, pude ver claramente, que si no puedo cambiar hechos de la realidad, sí puedo cambiar frente a ellos mi sonrisa, mi corazón y mi mirada. No puedo cambiar el cansancio, pero si voy a estar cansada, por lo menos que no esté cansado mi humor...

No voy a seguir años en un trabajo que detesto, eso es seguro. Pero mientras esté ahí, mientras duela, sólo yo puedo hacerlo un poquito mejor...

*Lechuza

(Filosofía barata que antes reinaba mi vida, la de disfrutar el día a día, pero que hace unos meses había dejado en el fondo del placard...)

26 julio 2013

Porque van a ser cinco años...

De golpe, me acordé de esa noche de invierno en Barajas y me vino el recuerdo de la más pura angustia... El olor a McDonald's, las náuseas, Julieta Venegas sonando por la radio... Tu cara diciéndome adiós a través del vidrio.

De ahí, volé aún más atrás en el tiempo y recordé una tarde de verano en Barajas... La emoción que tenía de seguir viaje y, de golpe, pantallas con letras rojas de vuelos cancelados, y la pista llena de carros de bomberos y ambulancias... Y mi corazón de niña roto ante tanta angustia y desesperación.

El día siguiente, una mujer tomó las riendas y dejó de ser niña...  Pocos momentos de mi vida me causan tanto orgullo como ese, en que me subí en un avión rumbo a Berlín, dándole la cara directamente a los fantasmas del día anterior...

Recuerdo la felicidad que sentí al ver Berlín por la ventana del avión... La impaciencia por recorrer los rincones de la ciudad donde se conocieron mis viejos... El cosquilleo de ansiedad en mis pies y en mi ojos por no perderme ni un detalle...

Y después, más lejos todavía, la dura y fría pared de la distancia, el despertar a 12 horas de mi madre... No he encontrado en mi vida ninguna otra definición de "lejanía": "lejos" es estar a un día reloj de mamá. Saber que para mi era día cuando para ella era noche me resultó más extraño que la idea de despertar en Marte...

Y luego, la felicidad de llegar a un idioma conocido... de comprender no sólo las palabras, sino también los gestos, las miradas, las actitudes de la gente... Y recién después de eso, llegar a un nuevo hogar, para empezar, en realidad, el verdadero viaje.

*Lechuza

26 marzo 2013

La alegre ironía del viento fresco y el sol entibiando la piel
La suave música de las hojas en los árboles
La picardía en el canto de las aves
El juego de las sombras sobre el pasto
El olor a tierra fresca
Y el globo, gigante, girando con nosotros a cuestas...

La tierra se empieza a vestir del color del atardecer...

Es marzo

Es otoño

Es momento de cerrar los ojos, para volver a nacer.

*Lechuza

21 diciembre 2012

Si hoy se acabara el mundo, lo que lamentaría sería no haber escrito un poco más...
No haber inventado por lo menos una nueva frase,
No haber unido otras dos oraciones,
No haber gritado otra idea,
No haber jugado con otro adjetivo, con otro verbo, con otra forma...

No haber intentado perdurar el mundo en un último suspiro de poesía.

Si hoy se me acabara la vida, lo que me dolería sería no haberte besado una vez más...
No haber dormido otra noche sobre tu pecho,
No haber acariciado otra vez a mi madre,
No haber abrazado nuevamente un niño con todas mis fuerzas,
No haber expresado todo lo que siente mi pecho...

No haber insistido en replicar la vida en un último grito de amor.

Si hoy se acabaran las oportunidades...
Si hoy se acabaran las opciones...
Si no hubiera más caminos, ni destinos, ni tiempo...
En el fondo sólo lamentaría no haber amado con más fuerza... No haber creado con más dedicación... No haber dejado una huella más allá de mi misma.... No haber plantado en otro ser una semilla, un impulso... para que el mundo crezca de nuevo... mañana, cuando vuelva a amanecer.

08 octubre 2012

Compromisos...


Estoy en un salón de baile, copa en mano, y se que en teoría debería estar de festejo, pero me quedo con la mirada colgada, abstraída en mis pensamientos... Me pregunto de repente qué es lo que motiva a un grupo de mujeres a perder el control frente a una amiga vestida de blanco…

Es un espectáculo más que interesante; los detalles previos anunciaban el desenlace: cada una compró un vestido especial para la ocasión, gastó una cantidad significativa en peluquería y maquillaje, algunas incluso en broncear su piel, cuidaron su alimentación por semanas y esperaron con nervios casi propios el día tan deseado… Entre todas prepararon una fiesta de “despedida”… Despedida ¿de qué?, digo yo, si la joven no se va a ningún lado! Ahh, pero deja de ser soltera…

Deja de ser soltera y sus amigas se conmueven al pensar que dará ese paso que aún no les ha tocado… O le dan la bienvenida al otro lado, con brazos abiertos y llenas de absurdo orgullo… Y se suman hermanas, primas, tías y madres… Pero las que terminan por perder el control hasta la locura son las amigas…

Me imagino el deleite que se darán los sociólogos y antropólogos ante todo esto – algo así como los equipos de biólogos en la Antártida que observan con binoculares a las orcas en el mar –… Es que, realmente, creo que no hay comportamiento igual al del grupo de amigas de una novia en su día de bodas… La acompañan y ayudan y sirven en un rito único… Hay una dedicación y abnegación que sólo terminan llegado el momento del festejo, en que rompen en un estruendo único en el mundo…

Mientras observo me pregunto cuál será el móvil de tanto alboroto: si será genuina alegría o si será un anhelo empañado de envidia… Como los seres humanos nos caracterizamos por ser diferentes, supongo que no hay una única verdadera respuesta…

Me pregunto también, siempre que veo una pareja prometiéndose votos de amor eterno, si realmente esas dos personas piensan que estarán juntas en 20, 30, 40 ó 50 años… si realmente se dan cuenta de lo que están prometiendo… (Si es así, por lo menos alguna chance habrá de que lo logren…. Si no, a contar los días para ver otro corazón partío, despechado, cínico, dando tumbos por ahí…)

Y así sigo en la pista de baile... se me cuelga la mirada y nadie entiende por qué no bailo... es que no dejo de pensar en que bicho jodido que somos los seres humanos… Las ceremonias despiertan mi ojo crítico… mi escepticismo natural hacia las convenciones… Sin embargo, al terminar la noche, también me obligan a aceptar que tengo cariño por los ritos de mi propia cultura… que yo también quiero ponerme un vestido blanco y brindar con champán… que yo también quiero llegar a hacer una promesa con fe y seguridad... y que, en el fondo, aún me rompe el corazón saber que cuando llegue ese momento, él no estará prometiendo amor a una mujer vestida de blanco por primera vez...

08 julio 2012

No se si debería publicar esto... pero ahí va


Trato de aprender a llevarme con esta nueva soledad…
Con este peso en mi corazón que no conocía…
¿Qué no conocía?....
Que no quería conocer…
Hace tiempo está ahí… quieto, seco, fuerte…
Como un ancla ahogada en el fondo del río…
Sin ánimo de moverse…. Sin otro objeto que seguir pesando hacia el fondo…

Trato de llevarme con esta soledad que no es nueva, que en realidad lleva ahí mucho tiempo,
Que he intentado no ver, pero que de repente me veo obligada a aceptar…
No me lo puedo seguir negando a mí misma, no tiene sentido…
Ya no hay nada por ganar, ni por perder…

Surrealista suena aquella vieja frase de que los amigos son la familia que uno elige…
Surrealista me parece hablar de amistad verdadera…
Siento que mi corazón ya no puede confiar en nadie de esa manera…
Ya no puede sentir sino angustia y vacío al ver esas caras…
Se me seca la boca, se me van las palabras…
Se me nubla la vista y se me desinfla el pecho…

Ya no queda nada.
Salvo la duda, de si realmente hice el esfuerzo… si me rendí demasiado rápido… si fue todo culpa mía…
No, no queda nada:
No hay más energía, no hay más deseo, no hay más batallas que luchar, no hay más palabras que decir, no hay más abrazos que abrazar…
Entre nosotras ya no queda nada.
Nada más que soledad.

*Lechuza
18 de junio de 2012

06 agosto 2011

Para mi tiene sentido...

Los días se hacen largos (sin duda)
El frío se pega a mi piel,
las palabras parecen haber estado en boca de todo ser humano que vivió antes que yo...
-y me enoja sentirme in-original...-

Y, de repente, sonrío al sorprenderme...
(al descubrir que aún tengo capacidad de sorpresa)
en aprender de gente que nació después que yo
...y asumir que la sabiduría de los años no es más que una ilusión, si uno no trabaja en ella...

y dejarme perder en la poesía de otros...
y esperar que su inspiración me enseñe a buscar la mía...

y ver inspiración divina,
no en las palabras,
no en los trazos,
no en las notas...
Sí en sabores,
sí en deportes,
sí en esquemas...

y, al fin y al cabo, estar orgullosa...
de lo que yo se

crear.

28 julio 2011

A veces, por ser mujer...

Me siento tal y como este día:
pesada, húmeda,
gris, odiosa,
cerrada, enredada,
lenta, fría,
quejosa, ruidosa,
agotada, triste,
débil, llorona,
somnolienta, soñadora...
Queriendo cerrar los ojos
y que sea mañana.

*Lechuza

A mis queridos lectores masculinos: lo siento, así se siente reglar...

04 julio 2011

Narciso o el hombre sanguijuela

A veces sus ojos eran verdes, a veces azul cielo, a veces café brillante,
pero siempre me confundían y casi me convencían
de ver lo que él veía,
de creer en su reflejo.

De pensar que estaba bien dar todo y esperar poco a cambio.
De confiar, seguir y admirar ese reflejo,
de creer que era un privilegio el simple hecho de poder observarlo.

Su reflejo era tan grande que nada más abarcaba,
ni el mío, ni el tuyo, ni el de nadie más:
anulaba todo lo que rodeaba la laguna pobre que era su imaginación.
Y buscaba encerrarme en esa laguna,
sin que me diera cuenta de la trampa:
una arena movediza, en lugar de un lago cristalino,
en la cual el reflejo gigante se estampó, se endureció y formó una escultura falsa, una criatura deformada,
que en realidad no era reflejo de nada,
más que de sus delirios.

Y tanto me enceguecía su luz,
que yo caía de arena en arena,
hundiéndome, por no tener el cuidado de observar mejor,
de apreciar más allá, de ver que nada era más que un triste convencimiento.

Hasta un encuentro fortuito,
una suerte del destino,
que me permitió dejar de ser Echo,
y liberarme de una locura ajena,
al abrir mi mente y mi corazón,
al dejar de buscar reflejos en esa posa,
salir de ese monte perdido y
llevarme la inesperada sorpresa
de que en el mundo existe gente... Real.


*Lechuza

Ps. Va por vos, que me hiciste ver más allá, y por mi amiga Lucía, que también, al fin, se liberó de una seguidilla de sanguijuelas...

16 junio 2011

Mi Buenos Aires Querido

Que esta ciudad me mostró,
al nacer el otoño de 1987,
la luz del sol por primera vez;
la maravilla del aire en mi pecho,
el horror del caos del mundo,
las nubes, la lluvia, la Luna y las estrellas...

Que he negado de un patriotismo que no me corresponde toda mi vida.

Pero, cerca del Abasto lloré mis primeras lágrimas,
sentí mis primeros dolores
y amé a mi devota madre y su pecho.

Y, hasta hoy, como un imán,
Buenos Aires me llama,
para escapar de mi realidad,
para perderme en sus rincones y mercados,
para decorar mi vida con pequeñeces de San Telmo
y volver al Cementerio de La Recoleta,
donde la muerte no se siente como muerte, sino como paz;
para reunirme conmigo misma en la historia
y planear ser leyenda y no-leyenda;
y recordar, aún, las lágrimas, el dolor, de un país en caos.

*Lechuza
5 de junio de 2011