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21 abril 2014

Hoy no

Algunos días miro el calendario y siento que me estoy olvidando de algo:
hay fechas que de mañana a noche me dejan en duda de un aniversario, un cumpleaños, una interrogante sin respuesta definitiva, y esa sensación de "algo importante"...
Me invade cierta melancolía y un romanticismo por la vida;
¿Será hoy la fecha en que me casé en otra vida?
¿Será hoy, en unos años, el nacimiento de mi hijo menor?
¿Será hoy el cumpleaños de una bisabuela que no conocí?
¿Será hoy, algún día, el aniversario de mi muerte?

05 abril 2014

De recuerdos que creía enterrados

(Algo que escribí hace algo más de tres años... 
MODE: desenterrando viejas inspiraciones para volverme a inspirar)


Ya no queda ni tu olor
(No puede quedar tu olor)
No queda ni el perfume
Ni el veneno

Ni las palabras que dijimos
Ni las miradas cómplices
Ni las sonrisas arrebatadas

Ni tu amor
Ni nada
  
Pero a veces sí vuelve
una ola de decepción
Vuelve la intención del calor
Vuelve la espera de tu presencia
(vuelve la espera de que vuelvas)
  
Y me queda aún el cariño
(nos quedó el cariño)
Me queda el recuerdo de habernos tenido
Me queda la bondad de ese invierno juntos

Y me queda el olvido
Me queda la comprensión
Me queda la paz

No me queda la angustia
Ni la amargura
Ni el dolor del pasado


Y entonces, comprendo, al fin te he perdonado.

30 marzo 2014

Demasiado dolor para un título

Cinco años, como un suspiro;
Como un cansancio profundo;
Como un aire viciado.

Cinco años como un susto,
Como una locura del tiempo,
Como una broma del destino.

Cinco años como un nudo de melancolías,
Como una colección de ironías,
Como un manojo de decisiones.

Cinco años como una locura,
Un regalo de alegrías, un río de lágrimas y un atado de azahares.

Cinco años de esperanzas e inesperanzas,
Cinco años de promesas y de verdades...

Como el amor de la juventud,
Como la pasión de los veinteañeros,
Como la llegada lenta de la madurez...
Como la nostalgia de vivir.

04 julio 2011

Narciso o el hombre sanguijuela

A veces sus ojos eran verdes, a veces azul cielo, a veces café brillante,
pero siempre me confundían y casi me convencían
de ver lo que él veía,
de creer en su reflejo.

De pensar que estaba bien dar todo y esperar poco a cambio.
De confiar, seguir y admirar ese reflejo,
de creer que era un privilegio el simple hecho de poder observarlo.

Su reflejo era tan grande que nada más abarcaba,
ni el mío, ni el tuyo, ni el de nadie más:
anulaba todo lo que rodeaba la laguna pobre que era su imaginación.
Y buscaba encerrarme en esa laguna,
sin que me diera cuenta de la trampa:
una arena movediza, en lugar de un lago cristalino,
en la cual el reflejo gigante se estampó, se endureció y formó una escultura falsa, una criatura deformada,
que en realidad no era reflejo de nada,
más que de sus delirios.

Y tanto me enceguecía su luz,
que yo caía de arena en arena,
hundiéndome, por no tener el cuidado de observar mejor,
de apreciar más allá, de ver que nada era más que un triste convencimiento.

Hasta un encuentro fortuito,
una suerte del destino,
que me permitió dejar de ser Echo,
y liberarme de una locura ajena,
al abrir mi mente y mi corazón,
al dejar de buscar reflejos en esa posa,
salir de ese monte perdido y
llevarme la inesperada sorpresa
de que en el mundo existe gente... Real.


*Lechuza

Ps. Va por vos, que me hiciste ver más allá, y por mi amiga Lucía, que también, al fin, se liberó de una seguidilla de sanguijuelas...

30 mayo 2011

Hay veces

Cuando lo único que se puede hacer es escribir...
que la lluvia me recuerda a mi misma
que el otoño es lento y a veces doloroso
que a veces tiemblo y caigo como las hojas
que se me amarga el pecho y no puedo decir nada
y estar quieta parece ser la única solución.

Pero la solución es salir y correr
salir y que la lluvia me haga sonreír
que la humedad me recuerde la vida
que el frío me traiga la verdad
(y que la verdad me acerque a ti).

*L

19 mayo 2011

En tránsito

El tiempo se detiene
El mundo ya no gira
El Sol duda
La Tierra se calla
Yo me callo
porque el Universo es demasiado vasto,
porque la melancolía es demasiado cruda,
porque el recuerdo es demasiado real
para resumirlo en palabras.


*L

16 abril 2011

Porque no quiero

El día que te fuiste
me pediste una única cosa

y aún no puedo cumplir.


*L

13 abril 2011

De desvaríos varios

Todas las mañanas en el ómnibus (cuando el dolor de mi hombro no me permite meter a Tolstoi en la cartera) disfruto de mirar mil y una cosas por la ventana. Entre esas mil y una cosas, una de mis favoritas son las casas de muebles y siempre pienso que debería comprarme un sillón: tengo vistos varios preciosos y el colchón roto en mi living no da para mucho más, pero aquí sigue... y hoy me pregunté: ¿por qué no he tomado la decisión y comprado un sillón de una buena vez?
Sin querer queriendo se me vino a la cabeza una de mis frases favoritas de mi película favorita (lo siento, se que me reitero), Holly Golightly explica a Paul Varjak por qué no hay muebles en su casa: "(...) If I could find a real-life place that'd make me feel like Tiffany's, then - then I'd buy some furniture and give the cat a name!"

-Sin negar mi gusto por las joyas, quisiera aclarar que mi "safe place" no es nada como Tiffany's... sino más bien como L'Orangerie: la paz entre cuadros de Monet... -

Pero bueno, me quedó ese gusto amargo del "I don't want to own anything until I find a place where me and things go together. I'm not sure where that is but I know what it is like. It's like Tiffany's."

Se que, por suerte, en nada me parezco a Holly: aunque a veces suene bien la idea de tener una tarjeta de visita que diga "(Mi Nombre) - Viajera" (como en el cuento de Capote, Breakfast at Tiffany's, cuyo final es mucho más crudo, triste y realista que la película), ella y yo no tenemos nada que ver, entre muchas cosas: me falta glamour, me falta frialdad, me sobra romanticismo...

Pero el lenguaje es acotado, las palabras que pusieron en su boca me llegaron, porque mi vida también es inestable, porque ando buscando algo que no se que es... ¿Encontraré algún día un sitio en que las cosas hagan sentido? ¿Por qué suelo sentirme cómoda, pero no del todo: por qué no me decido de una vez a comprar un sillón? Se que la vida no se resuelve besando a Paul Varjak bajo la lluvia de Manhattan, pero aquí sigo.... buscando "algo más"....


*Lechuza


Solo para no asustaros: mi casa sí tiene muebles, mi gata sí tiene nombre y juro que no estoy loca, soy mucho más normal de lo que creo y de lo que me gustaría ;)

31 marzo 2011

Uno de muchos recuerdos...

Hace ya más de dos años conocí una mujer española en un tren, cuyas palabras nunca olvidaré: "Viajando, es que te pasan las cosas".

Era enero y la nieve cubría Europa, el tren había demorado más de tres horas en salir de París, una francesa petisa y arrugada me había gritado en francés por querer pagarle una taza de chocolate caliente, en la estación, con las últimas monedas que tenía...
Llegar a París ya había sido una odisea, arrastrando mi valija rosada gigante por un bus luxemburgués hasta la "gare" y luego esperando horas por un suicida en las líneas del tren.... sentada sobre mi valija, porque no había más lugar...

Volviendo a esa mañana de nieve, supe que algo malo estaban relatando por los parlantes en francés, pero definitivamente no sabía qué. La española me explicó, que no llegaríamos a Irún, que el tren estaba atrasado y era imposible llegar a la conexión a Madrid...

Para hacer un cuento largo, muy corto, terminé en un taxi con 4 franceses de Irún a San Sebastián; por única vez en mi vida fui consciente de correr para cruzar una calle llena de autos andando y no me importó la posibilidad de fallar el intento, tiré mi valija por unas escaleras, corrí, grité y pataleé y las puertas del tren se cerraron en mi cara y volví a patalear y, llorando, empecé a tirar cosas al tren.... (desesperada?) y empecé a caminar sola por San Sebastián.... Y noté lo hermosa que era la ciudad y el río y la Luna y una mujer me vio con cara de desolación y me abrazó "niña, qué pasa?" y me ayudó a encontrar el camino y amé estar al fin en un país con mi mismo idioma y lamenté no poder quedarme más, pero realmente tenía que llegar a Madrid, y no llegué a Atocha, pero si a una estación de buses bastante céntrica sólo dos horas después que "mi" tren... Y seguía nevando en la península y los vuelos no salían hacia ninguna parte y no me importaba, porque estaba al fin con él... al fin en sus brazos... al fin en la ciudad más romántica de Europa... (vengan ahora las lapidaciones!)

"Viajando es que te pasan las cosas"...
Quizá, para que la vida no sea una pérdida, hay que tomársela siempre como un viaje, aunque no sea a un lugar exótico o lejano, pero sí un continuo paso hacia lo desconocido, o hacia el cambio, hacia otro "sitio" mental, emocional, profesional.... (y un gran etcétera)...
Desde muy pequeñita se que todo lo hago por seguir viajando.

*Lechuza

"Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos" - Galeano.

20 febrero 2011

Narcóticos contra el mal de amor

Este post no trata sobre su título, sino de algunos resultados del mal de amor... o del bien de amor...

Yo no soy una persona muy musical, quiero decir: no entiendo nada de música, ni buena, ni mala, ni tonos, ni nada. Pero me gusta. Mucho. Me distrae día a día de un montón de cosas y me obliga a concientizar otras que a veces preferiría olvidar sólo por vaga...

Y entre muchas cosas que recurren en mi i-pod día a día, hay algunas listas de audio que me recuerdan a alguien, que surgieron porque me hacían pensar en alguien, o porque alguien me la "regaló", o que simplemente me trasladan a otra época, otro lugar, otras personas...

Cada cierto tiempo, vuelvo a repetir una en particular, una de mis favoritas.. Y que, al escuchar, no puedo evitar agradecer a quien me la regaló... además de una historia de fábula y recuerdos helados maravillosos, me regaló 20 canciones que a día de hoy me sacan miles de sonrisas y risas... Y este post surge del pensamiento, al escuchar esa música, de qué nos deja una relación; en términos puramente materiales este chico no me dejó mucho más que un piercing viejo que aún guardo en mi monedero y un porta retratos con una foto de una despedida en una estación de tren (dos recuerdos que adoro y cuido con todo mi ser)... En términos musicales, me dejó una extraña obsesión hacia el rap español y la felicidad de observar las caras confusas en los ómnibus montevideanos de una oficinista sudamericana escuchando a Nach Scratch... En términos poéticos, me dejó recuerdos de invierno y nieve y felicidad en Londres y Madrid (y pocos días con más felicidad de la que puedo pedir para el resto de mi vida...)

Otro hombre, en cambio, me dejó con la sensación de que estuve perdiendo seis meses de mi vida en nada... A veces, cuando tenía aún el odio vivo, soñaba despierta con gritarle a la cara que lo único bueno que quedó de nuestra relación fue el mate viejo de su madre (que aún uso)... Me dejó algo más: la angustia de escuchar canciones que, antes de él, me encantaban, pero que luego se convirtieron en "nuestras"... Silvio Rodríguez y Joaquín Sabina, a veces, aún, tienen su voz... Y ya no los escucho con angustia, y ya no tengo ganas de gritar nada... Pero su música "sabe" a él... está ahí... y me hacía sentir como una mujer con sombrero que murió... y no queda más nada... Los recuerdos de la angustia y la vergüenza y la humillación pueden borrar seis meses de felicidades diarias, mi memoria es selectiva y, de eso, ya no recuerda casi nada...

Antes de ellos dos, compartí más de cuatro años con un buen amigo que derivó en "algo más"... En cinco años de vida se acumula mucha porquería... cosas grandes y chicas, importantes y no tanto: regalos de cumpleaños, Navidad y San Valentín, tarjetas de aniversarios, papelitos de chocolates, peluches, recuerdos de viajes.... ¿Música? Música: mucha.. De todo tipo, de la romanticona del principio, de bailar en miles de fiestas, de compartir el día a día... Desde Alejandro Sanz hasta Madonna, en algún punto, alguna canción de toda una época puede traer un momento, una conversación.... Y música que hoy en día considero absolutamente "mía", pero que de golpe puedo darme cuenta que en un momento fue "nuestra"... qué más da...
El fin de semana pasado también me di cuenta de que, aunque no lo quiera, él está por toda mi casa, en adornos, en cuadros que hicimos juntos, en regalos de sus padres, en mil y una cosas que hoy son MI vida, pero que en otro momento fueron otra cosa... Aunque a veces quisiera negarlo, el tiempo es mucho y muy pesado, y no se puede, la raíz de mucho de mí viene de eso que fui con él... Y nada de esto que escribo implica ningún sentimiento romántico... Sólo implica realidad, saber de dónde vienes: no se puede encarar el presente sin ese conocimiento...

De este último pensamiento quiero redondear todo lo que he escrito: no soy una persona que esté todo el día pensando en antiguos amores, pero a la hora de escribir, se me vienen a la cabeza. Me sale mejor escribir de ellos que de amores potenciales, o de sueños vacíos, nubes en el aire que se me escapan día tras día, hora tras hora, sin rumbo ("como pompas de jabón", Sui Generis es música "mía" JA! ...y de mi madre... a la mierda con Freud... este paréntesis acaba de crear necesidad de un nuevo post...)

*Lechuza

25 enero 2011

The mean reds*

Hace mucho tiempo ya, que se que no te quiero;
ya no es amor,
ya no es tristeza,
ya no es rabia.

En esa última frase mentí.
Sí, es rabia.

Es rabia de que aún surja esa fuerza incontrolable dentro mío...
de querer golpear algo o a alguien,
de querer romper en llanto, porque siento los ojos rojos del odio;
de querer gritarte a la cara todo lo que nunca pude...

Sólo por tu cara, tu voz o
sólo por saber tu presencia...

Me invadió un espíritu de odio el cuerpo,
como si me estuviera por venir la regla, pero no era eso...
Me invadió un cansancio incontrolable,
Me invadió un horror inmenso,
pero no era un ataque de pánico:
era un ataque de ira.

Pido disculpas a mis lectores por volver a escribir de amor,
a mi también me aburre a estas alturas;
¿Por qué son estas las pequeñas cosas que me hacen querer escribir?...
yo también quiero leer sobre algo más...


*Lechuza

19 agosto 2010

Hace una primavera.

Y me pregunto, en un golpe de realidad,
¿es posible que muera el amor?
Más aún,
¿Cómo es posible que muera el amor?

¿Qué sentido tiene?
...Tener que enterrar tanto por dar.
...Tener que renunciar a entregar.
...Tener que despedirse de esa felicidad inmensa.

Y volver a ser feliz.
(En un mundo en el que seguramente
haya que volver a enterrar.
Renunciar.
Despedir).

(Se que estás ahí
y el pensarlo ya no me da frío.
Pero me da miedo.
Me obligaste a renunciar.
Te resiento por eso:
porque me has obligado a renunciar, para siempre).

15 agosto 2010

Agosto

Frío.
Promesa de primavera.

Se ha hecho largo el invierno.
Por primera vez, me he saciado del amor hacia el cielo gris y el viento.
Pero, por primera vez, lo pesado me sabe a promesa,
lo insoportable me huele a esperanza,
lo tedioso me convence de la pronta llegada...
De la brisa cálida, del sol cariñoso, del aroma a jazmín y mar y pasto.
De la vida por despertar.

Primavera, despierta...
Ya estoy cansada de hibernar.

22 abril 2010

Qué significa saber que te amo*

Se que estás ahí y el pensarlo me da frío.
Me siento cada vez más lejos de un sueño de un recuerdo de algo que alguna vez fue realidad.
Y cada vez más cerca de un sueño del anhelo de una idea de algo que espero sea alguna vez realidad.

No me alcanzan los segundos del día,
las hojas del otoño,
los suspiros helados,
las lágrimas dulces,
los colores del mundo,
ni el espacio infinito entre tu y yo.

No me alcanza la vida para dejar la melancolía.
No me da la paciencia para esperar nada.
No puedo pensar,
no puedo llorar,
no puedo siquiera entristecerme más,
no puedo resolver.

No puedo dar fin a la absurda incoherencia de ser cada día más feliz y cada día recordarte más.

Y no me da la vida entera para imaginar el mundo sin tí...

14 marzo 2010

Little holes

Hoy sentí como si llegara por primera vez:
por un momento, miré la ciudad de perfil y me pareció desconocida,
empecé a navegar sus calles con mirada de extranjera,
a disfrutar sus rincones y sus esquinas como si nunca los hubiera visto...
Y no. Y de repente, esa pesadez en mi corazón que siento
cuando amo demasiado,
esa sensación en el pecho que me reafirma que realmente estoy amando....

Y llegar a mi barrio y observar sus rincones,
este pedazo de mundo que recorro desde los 16 años como una niña enamorada,
siempre dando vuelta a cada esquina con ansiedad y felicidad y esperanza y la ilusión de una sonrisa...
y sigue la fuerza al lado de mi pulmón,
la puedo tocar, la puedo sentir con mi mano,
la prueba de este amor profundo,
de esta felicidad profunda,
de esta convicción profunda
de que estoy en el lugar correcto, en el momento correcto.





*Post-data (6 de marzo de 2011): releyendo este post, creo que no queda del todo claro algo que quise decir (y pasada esta fecha, dudo que alguien llegue a leerlo pero, de todas maneras, quiero reivindicarme): al usar la palabra "amor" en este texto, al escribirlo y al releerlo, siempre fue pensando en amor a la vida, a mi vida, y a mi ciudad, y al mundo... No se oculta acá ningún misterio, ni ninguna persona con nombre y apellido; sólo ese aire que te pega en la cara cuando hay viento y te hace sentir abrazada por el mundo... A ese "amor profundo" es que refiero; eso es lo que siento cuando "amo demasiado".

28 enero 2010

Hello Darkness, My Old Friend

"La noche está estrellada y, tiritan azules, los astros, a lo lejos"

Te llevo donde quiera que voy...
Te espero, aunque sea una apuesta a perder.
Te busco y siempre te encuentro:
en la vida, en mis sueños, en mis pensamientos,
en cada lugar de esta triste ciudad...

Me pierdo en la pequeñez de mi hogar.
Me encierro en la soledad de mi balcón.
Me nublo en la inmensidad del cielo de verano...
Recuerdo un tiempo en que fui más feliz
y disfruto haber escapado del tiempo en que fui más triste.
Pero sigo dando vueltas en la grandeza de la soledad...
"Todo va a estar bien",
me lo he dicho mil veces,
me lo han dicho otras mil.
Lo se, que voy a estar bien,
ese no es el problema.
(La ausencia de eso que no puedo explicar,
La falta de aquello que más necesito,
La búsqueda de un abrazo).

Te seguiré llevando.
Te seguiré esperando.
Te seguiré buscando.
Y te seguiré encontrando.

01 diciembre 2009

Un día que fui feliz

Iba descarrillada por la tarde montevideana,

cerrando los ojos en el ómnibus,

dejándome perder en la somnolencia del pesado invierno...

Buscando una nube donde situar ese momento...

Dejándome llevar por las ruedas de la ilusión de un laberinto...

Ese laberinto montevideano...

"La ciudad más romántica de Latinoamérica", decidí de repente.

¿Santiago? no, ni dudarlo,

no tiene nada de romántica, por más que sea Mi ciudad.

¿Buenos Aires? sí; pero es tan arrogante Ella,

que maquilla su belleza hasta el punto del ridículo.

¿Valparaíso? Poética, sin duda, pero no siempre romántica.

¿Alguna reina tropical?

Quizá, pero siempre tendría la duda, porque sin invierno,

la Vida difícilmente puede ser romántica

-mucho menos la vida de una ciudad-

Buscaba entre los edificios el río,

Recordatorio diario de la inmensidad,

Que me silva al oído: ¿para qué quieres Andes, si tienes Plata?

En la cara de algún niño triste cerré los ojos

y me dejé vencer nuevamente por la música mala que escuchan los conductores de ómnibus y por el aire infecto, del que todos temen respirar el virus tóxico, celebridad del momento.

Sí, la ciudad más romántica de Latinoamérica.

(Por lo menos, la más romántica que yo conozco).

Seguí viajando por el laberinto,

Hasta pisar el suelo firme de la no-imaginación.

Subí por Barreiro hacia el cansancio de la vida doméstica.

Descansé el corazón en la imagen de sus ojos de cielo...

Lo posible y lo imposible.

Lo real y lo imaginado.

Lo dulce y lo pesado.

La calle y las ruedas.

La melancolía y la no – melancolía.

El instante en que todo puede cambiar.

El respiro en que todo tiene sentido.

El palpitar que se nutre de un recuerdo...

Y la alegría de haber optado sanamente por dos amores para toda la vida:

Santiago y Montevideo.

Ambos necesarios y llenadores,

Ambos tristes y felices,

Ambos opuestos e iguales,

Ambos igual de infieles que yo.

Definitivamente Sin Título...



"...Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones..."

01 mayo 2009

Porque es mi blog y escribo lo que quiero

¿Y si pudiera agarrar la Luna entre mis manos? ¿Y volver a esa tarde de invierno en el Retiro para abrazarte aunque sea una vez más? ¿Y contarte esta vez todo lo que nunca te he contado? ¿Y volver a perderme a mí misma y encontrarme en tus ojos o en las rosas muriendo en Regent's Park?

¿Y si pudiera volar en el viento hasta tu oído y explicarte todo lo que el tiempo borra y no borra? ¿Y despertar una vez más bajo cero, con dolor de cabeza y el cuerpo pesado, pero el alma ligera? ¿Y ser una pluma que se pierde y nadie alcanza?

¿Y si pudiera deshacerme de todos mis recuerdos y convertirme en un puñado de arena? Que alguna vez me agarres entre tus dedos y tratar de meterme entre tu piel, pero que otra vez el viento sea más fuerte y me aleje de ti...

¿Y si pudiera ser la lava que, desde el fondo de la tierra, escupe un insolente volcán? ¿Y destruir lo que se me de la gana y dejar vivir la vida que a mí me plazca y buscar el camino más rápido entre valles y oceános para llegar a tu vida? ¿Y ser el aire que respiras y la luz que te quema y la sed que te desespera y la música que te llena?

¿Y si pudiera esconderme en las alas de una mariposa? ¿Y llegar volando al sur y vivir por siempre entre árboles y ríos y montañas y nieve y criaturas mágicas que nadie puede ver? ¿Y dejar de necesitarte y olvidar que alguna vez exististe y existí?

¿Y si pudiera ser esa estrella que se ve desde el sur y desde el norte, desde la ciudad y desde el desierto, pero que en realidad ya no es más que basura galáctica y polvo y el recuerdo de un hada espacial?

¿Y si pudiera ser tu vida y tu locura y tu obsesión? ¿Y lograr que me necesites y sueñes y respires? ¿Y llenarme con tu sonrisa y pelear por quien se encarga de la cena y hacer la cama y darle de comer al gato?

Pero no puedo. Soy lo que soy. Fui lo que fui. Vivo lo que viví y vivo. Y no puedo volver atrás y no puedo convertirme en otra vida y no puedo decirte todo lo que no te dije, porque ya no tiene sentido. Y, en el fondo, lo único que puedo hacer ahora es seguir esperando y seguir llenando día a día mi vida de cotidianidades.

Pero no puedo. Y ya no importa.