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22 mayo 2014

Definitivamente es otoño

Los primeros fríos me cortan los labios, me quiebran la piel, me parten los dedos...
Se cuelan por mis manos y se pegan a mis botas,
suben por mis venas y me aprietan el ombligo...

Los primeros fríos juegan con mis rodillas, me endurecen los ojos y cosquillean mi cuello...
Duermen en la punta de mi nariz y se esconden por mi espalda,
bajan desde mi pelo y me quitan la respiración...

Los primeros fríos pegan tu nombre a mis labios,
se ríen de mi tristeza infantil y me obligan a esconder el dolor.
Mientras lleno la tetera, juegan con la ironía: 
me alegran y me acobardan,
me endulzan y me oscurecen...
me obligan a mostrarme y a esconderme,
a evadirme y a buscarme...

Me cortan la piel, pero me entibian la sangre...
Me esconden en la noche y me arrastran hasta el amanecer.

30 mayo 2011

Hay veces

Cuando lo único que se puede hacer es escribir...
que la lluvia me recuerda a mi misma
que el otoño es lento y a veces doloroso
que a veces tiemblo y caigo como las hojas
que se me amarga el pecho y no puedo decir nada
y estar quieta parece ser la única solución.

Pero la solución es salir y correr
salir y que la lluvia me haga sonreír
que la humedad me recuerde la vida
que el frío me traiga la verdad
(y que la verdad me acerque a ti).

*L

15 mayo 2011

Noche en mi tierra

He vuelto a casa, luego de un mes por mi Chilito lindo. Reviso el cuaderno que me acompañaba en la cartera y creo que vale la pena rescatar esto:


El grito de un ave en la niebla rompe la densidad del aire, sube perdido por el monte...

Ciento-un imágenes sin posible descripción: un país triste, un país de plástico, un todo de brillantina y, debajo, escondido, el dolor, el olor a tierra húmeda, las flores muertas, el murmullo del río... y almas en vela... ¿Esperando la paz? O, quizá, sólo el amanecer, para evaporarse con las nubes, para dejarme ver el mar, para mostrarme el futuro.


*Lechuza

20 marzo 2011

Muere el verano

Las alamedas se tiñeron de dorado.
El sauce dejó de llorar.

Música porteña y un regador.
Flores sin olor
y aire sin viento.
Nubes secas
y secas de sentimiento.
Un árbol que visito desde que era niña
y un monstruo de hormigón en medio de un antiguo paraíso olvidado.

La tierra se volvió a mover,
se escucha desde lo profundo un grito hondo,
se escucha desde las entrañas del mundo el recordatorio de que la historia sigue, con o sin nosotros:
El mundo creará montañas, fiordos e islas.
El tiempo formará y derretirá glaciares,
jugará con los colores en las rocas y en las arenas.
Lo hizo desde antes de que llegáramos y lo seguirá haciendo cuando no estemos.

Una nube que no es nube delata que hemos llegado a la capital.
El recuerdo del cultivo se contradice con la oda continua al consumismo.
Y de golpe nada parece tener mucho sentido.

Mientras tanto, la luna está casi llena y se asoma sobre los Andes, haciéndome un guiño.
Se acerca el día de un nuevo adiós y se me aprieta el pecho al entender
que conozco este lugar lo suficiente
como para saber que aún no quiero,
que aún no puedo,
volver.

01 mayo 2009

Porque es mi blog y escribo lo que quiero

¿Y si pudiera agarrar la Luna entre mis manos? ¿Y volver a esa tarde de invierno en el Retiro para abrazarte aunque sea una vez más? ¿Y contarte esta vez todo lo que nunca te he contado? ¿Y volver a perderme a mí misma y encontrarme en tus ojos o en las rosas muriendo en Regent's Park?

¿Y si pudiera volar en el viento hasta tu oído y explicarte todo lo que el tiempo borra y no borra? ¿Y despertar una vez más bajo cero, con dolor de cabeza y el cuerpo pesado, pero el alma ligera? ¿Y ser una pluma que se pierde y nadie alcanza?

¿Y si pudiera deshacerme de todos mis recuerdos y convertirme en un puñado de arena? Que alguna vez me agarres entre tus dedos y tratar de meterme entre tu piel, pero que otra vez el viento sea más fuerte y me aleje de ti...

¿Y si pudiera ser la lava que, desde el fondo de la tierra, escupe un insolente volcán? ¿Y destruir lo que se me de la gana y dejar vivir la vida que a mí me plazca y buscar el camino más rápido entre valles y oceános para llegar a tu vida? ¿Y ser el aire que respiras y la luz que te quema y la sed que te desespera y la música que te llena?

¿Y si pudiera esconderme en las alas de una mariposa? ¿Y llegar volando al sur y vivir por siempre entre árboles y ríos y montañas y nieve y criaturas mágicas que nadie puede ver? ¿Y dejar de necesitarte y olvidar que alguna vez exististe y existí?

¿Y si pudiera ser esa estrella que se ve desde el sur y desde el norte, desde la ciudad y desde el desierto, pero que en realidad ya no es más que basura galáctica y polvo y el recuerdo de un hada espacial?

¿Y si pudiera ser tu vida y tu locura y tu obsesión? ¿Y lograr que me necesites y sueñes y respires? ¿Y llenarme con tu sonrisa y pelear por quien se encarga de la cena y hacer la cama y darle de comer al gato?

Pero no puedo. Soy lo que soy. Fui lo que fui. Vivo lo que viví y vivo. Y no puedo volver atrás y no puedo convertirme en otra vida y no puedo decirte todo lo que no te dije, porque ya no tiene sentido. Y, en el fondo, lo único que puedo hacer ahora es seguir esperando y seguir llenando día a día mi vida de cotidianidades.

Pero no puedo. Y ya no importa.