08 octubre 2012

Compromisos...


Estoy en un salón de baile, copa en mano, y se que en teoría debería estar de festejo, pero me quedo con la mirada colgada, abstraída en mis pensamientos... Me pregunto de repente qué es lo que motiva a un grupo de mujeres a perder el control frente a una amiga vestida de blanco…

Es un espectáculo más que interesante; los detalles previos anunciaban el desenlace: cada una compró un vestido especial para la ocasión, gastó una cantidad significativa en peluquería y maquillaje, algunas incluso en broncear su piel, cuidaron su alimentación por semanas y esperaron con nervios casi propios el día tan deseado… Entre todas prepararon una fiesta de “despedida”… Despedida ¿de qué?, digo yo, si la joven no se va a ningún lado! Ahh, pero deja de ser soltera…

Deja de ser soltera y sus amigas se conmueven al pensar que dará ese paso que aún no les ha tocado… O le dan la bienvenida al otro lado, con brazos abiertos y llenas de absurdo orgullo… Y se suman hermanas, primas, tías y madres… Pero las que terminan por perder el control hasta la locura son las amigas…

Me imagino el deleite que se darán los sociólogos y antropólogos ante todo esto – algo así como los equipos de biólogos en la Antártida que observan con binoculares a las orcas en el mar –… Es que, realmente, creo que no hay comportamiento igual al del grupo de amigas de una novia en su día de bodas… La acompañan y ayudan y sirven en un rito único… Hay una dedicación y abnegación que sólo terminan llegado el momento del festejo, en que rompen en un estruendo único en el mundo…

Mientras observo me pregunto cuál será el móvil de tanto alboroto: si será genuina alegría o si será un anhelo empañado de envidia… Como los seres humanos nos caracterizamos por ser diferentes, supongo que no hay una única verdadera respuesta…

Me pregunto también, siempre que veo una pareja prometiéndose votos de amor eterno, si realmente esas dos personas piensan que estarán juntas en 20, 30, 40 ó 50 años… si realmente se dan cuenta de lo que están prometiendo… (Si es así, por lo menos alguna chance habrá de que lo logren…. Si no, a contar los días para ver otro corazón partío, despechado, cínico, dando tumbos por ahí…)

Y así sigo en la pista de baile... se me cuelga la mirada y nadie entiende por qué no bailo... es que no dejo de pensar en que bicho jodido que somos los seres humanos… Las ceremonias despiertan mi ojo crítico… mi escepticismo natural hacia las convenciones… Sin embargo, al terminar la noche, también me obligan a aceptar que tengo cariño por los ritos de mi propia cultura… que yo también quiero ponerme un vestido blanco y brindar con champán… que yo también quiero llegar a hacer una promesa con fe y seguridad... y que, en el fondo, aún me rompe el corazón saber que cuando llegue ese momento, él no estará prometiendo amor a una mujer vestida de blanco por primera vez...

08 julio 2012

No se si debería publicar esto... pero ahí va


Trato de aprender a llevarme con esta nueva soledad…
Con este peso en mi corazón que no conocía…
¿Qué no conocía?....
Que no quería conocer…
Hace tiempo está ahí… quieto, seco, fuerte…
Como un ancla ahogada en el fondo del río…
Sin ánimo de moverse…. Sin otro objeto que seguir pesando hacia el fondo…

Trato de llevarme con esta soledad que no es nueva, que en realidad lleva ahí mucho tiempo,
Que he intentado no ver, pero que de repente me veo obligada a aceptar…
No me lo puedo seguir negando a mí misma, no tiene sentido…
Ya no hay nada por ganar, ni por perder…

Surrealista suena aquella vieja frase de que los amigos son la familia que uno elige…
Surrealista me parece hablar de amistad verdadera…
Siento que mi corazón ya no puede confiar en nadie de esa manera…
Ya no puede sentir sino angustia y vacío al ver esas caras…
Se me seca la boca, se me van las palabras…
Se me nubla la vista y se me desinfla el pecho…

Ya no queda nada.
Salvo la duda, de si realmente hice el esfuerzo… si me rendí demasiado rápido… si fue todo culpa mía…
No, no queda nada:
No hay más energía, no hay más deseo, no hay más batallas que luchar, no hay más palabras que decir, no hay más abrazos que abrazar…
Entre nosotras ya no queda nada.
Nada más que soledad.

*Lechuza
18 de junio de 2012

06 agosto 2011

Para mi tiene sentido...

Los días se hacen largos (sin duda)
El frío se pega a mi piel,
las palabras parecen haber estado en boca de todo ser humano que vivió antes que yo...
-y me enoja sentirme in-original...-

Y, de repente, sonrío al sorprenderme...
(al descubrir que aún tengo capacidad de sorpresa)
en aprender de gente que nació después que yo
...y asumir que la sabiduría de los años no es más que una ilusión, si uno no trabaja en ella...

y dejarme perder en la poesía de otros...
y esperar que su inspiración me enseñe a buscar la mía...

y ver inspiración divina,
no en las palabras,
no en los trazos,
no en las notas...
Sí en sabores,
sí en deportes,
sí en esquemas...

y, al fin y al cabo, estar orgullosa...
de lo que yo se

crear.

28 julio 2011

A veces, por ser mujer...

Me siento tal y como este día:
pesada, húmeda,
gris, odiosa,
cerrada, enredada,
lenta, fría,
quejosa, ruidosa,
agotada, triste,
débil, llorona,
somnolienta, soñadora...
Queriendo cerrar los ojos
y que sea mañana.

*Lechuza

A mis queridos lectores masculinos: lo siento, así se siente reglar...

04 julio 2011

Narciso o el hombre sanguijuela

A veces sus ojos eran verdes, a veces azul cielo, a veces café brillante,
pero siempre me confundían y casi me convencían
de ver lo que él veía,
de creer en su reflejo.

De pensar que estaba bien dar todo y esperar poco a cambio.
De confiar, seguir y admirar ese reflejo,
de creer que era un privilegio el simple hecho de poder observarlo.

Su reflejo era tan grande que nada más abarcaba,
ni el mío, ni el tuyo, ni el de nadie más:
anulaba todo lo que rodeaba la laguna pobre que era su imaginación.
Y buscaba encerrarme en esa laguna,
sin que me diera cuenta de la trampa:
una arena movediza, en lugar de un lago cristalino,
en la cual el reflejo gigante se estampó, se endureció y formó una escultura falsa, una criatura deformada,
que en realidad no era reflejo de nada,
más que de sus delirios.

Y tanto me enceguecía su luz,
que yo caía de arena en arena,
hundiéndome, por no tener el cuidado de observar mejor,
de apreciar más allá, de ver que nada era más que un triste convencimiento.

Hasta un encuentro fortuito,
una suerte del destino,
que me permitió dejar de ser Echo,
y liberarme de una locura ajena,
al abrir mi mente y mi corazón,
al dejar de buscar reflejos en esa posa,
salir de ese monte perdido y
llevarme la inesperada sorpresa
de que en el mundo existe gente... Real.


*Lechuza

Ps. Va por vos, que me hiciste ver más allá, y por mi amiga Lucía, que también, al fin, se liberó de una seguidilla de sanguijuelas...

16 junio 2011

Mi Buenos Aires Querido

Que esta ciudad me mostró,
al nacer el otoño de 1987,
la luz del sol por primera vez;
la maravilla del aire en mi pecho,
el horror del caos del mundo,
las nubes, la lluvia, la Luna y las estrellas...

Que he negado de un patriotismo que no me corresponde toda mi vida.

Pero, cerca del Abasto lloré mis primeras lágrimas,
sentí mis primeros dolores
y amé a mi devota madre y su pecho.

Y, hasta hoy, como un imán,
Buenos Aires me llama,
para escapar de mi realidad,
para perderme en sus rincones y mercados,
para decorar mi vida con pequeñeces de San Telmo
y volver al Cementerio de La Recoleta,
donde la muerte no se siente como muerte, sino como paz;
para reunirme conmigo misma en la historia
y planear ser leyenda y no-leyenda;
y recordar, aún, las lágrimas, el dolor, de un país en caos.

*Lechuza
5 de junio de 2011

30 mayo 2011

Hay veces

Cuando lo único que se puede hacer es escribir...
que la lluvia me recuerda a mi misma
que el otoño es lento y a veces doloroso
que a veces tiemblo y caigo como las hojas
que se me amarga el pecho y no puedo decir nada
y estar quieta parece ser la única solución.

Pero la solución es salir y correr
salir y que la lluvia me haga sonreír
que la humedad me recuerde la vida
que el frío me traiga la verdad
(y que la verdad me acerque a ti).

*L

19 mayo 2011

En tránsito

El tiempo se detiene
El mundo ya no gira
El Sol duda
La Tierra se calla
Yo me callo
porque el Universo es demasiado vasto,
porque la melancolía es demasiado cruda,
porque el recuerdo es demasiado real
para resumirlo en palabras.


*L

15 mayo 2011

Mi hogar de Lechuza

A veces, cuando escribo, o simplemente cuando miro por la ventana de un tren, un bus, un avión;
me quiero creer un caracol: pequeño ser nómade con su hogar a cuestas.

Mi hogar soy yo... y una pequeña extensión resumida en mi gran maleta rosada. La que me ha acompañado en tantas vueltas, la que está toda sucia y se ha roto varias veces. La que descansó y fue juntando cachibaches durante cuatro meses, abajo de mi cama en Londres. La que arrastró montones de nieve por las calles de París. La que se rompió en una estación de tren y me sirvió de asiento en varios caminos. La que paseé por el metro de Santiago una tarde en que mi ciudad me trató como extranjera y sin recepción alguna en el aeropuerto de Pudahuel. La que la gente a veces mira medio extrañada, pero que a mi me llena de orgullo.

Y ahora pienso: definitivamente, no soy el tipo de persona que podría andar por la vida con una maleta común y corriente... Y ya mismo pido perdón, porque me suena abrumadoramente prejuicioso haber utilizado la expresión "el tipo de persona"... Aunque es cierto que no soy como unos, y sí como otros... (¿Soy como algunos cronopios cronopios?)

Hoy he despertado en casa y la maleta rosada está en el medio de mi cuarto... parece que me quiere decir algo, parece que se ríe un poco de mí... ella sabe que no es suficiente refugio para este caracol y yo me doy cuenta por la sonrisa que se me dibuja al ver mis paredes, mi cartelera, mis fotos, mis sábanas.... Aún mi living no tiene sillón, pero ya no puedo andar con mi hogar a cuestas, me veo obligada a confesarme a mi misma que me gusta cierta estabilidad, que no soy nómade, que necesito volver a mi espacio y a mi gata; y que (por lo menos para mí) la esencia de ser viajera está en tener un lugar dónde volver.

*L

Noche en mi tierra

He vuelto a casa, luego de un mes por mi Chilito lindo. Reviso el cuaderno que me acompañaba en la cartera y creo que vale la pena rescatar esto:


El grito de un ave en la niebla rompe la densidad del aire, sube perdido por el monte...

Ciento-un imágenes sin posible descripción: un país triste, un país de plástico, un todo de brillantina y, debajo, escondido, el dolor, el olor a tierra húmeda, las flores muertas, el murmullo del río... y almas en vela... ¿Esperando la paz? O, quizá, sólo el amanecer, para evaporarse con las nubes, para dejarme ver el mar, para mostrarme el futuro.


*Lechuza