08 octubre 2013

Inspiración o ataque de pánico

Yo pensaba que el calor de la ciudad en verano no era poético, y, sin embargo, el ruido de un motor me obliga a cambiar de opinión; el olor a polvo de mi infancia santiaguina y la terquedad de los jeans pegados a la piel me llevan a un mundo de inocencia y contención... 
El verano lleva mi apellido en los labios, el sol en mi piel traza un dibujo de mi familia y marca viva la tristeza del campo de mi país... El canto de los pájaros me saca de mi propia conciencia y me pierde en un rincón lejano del cielo... Las micros y las bocinas me erizan la piel y mi cabeza no para... Y yo no se cómo parar, cómo detener el tiempo en un grito, en un segundo, en un rincón del mundo, que me permita explicar a otros este nudo de sensaciones, de recuerdos, de nostalgia, de vida, que me aceleran el corazón.

*Lechuza

11 septiembre 2013

Hace cuarenta años, todos los días

Hoy, sólo tristeza y silencio.

Mi familia está rota.
Mi país está roto.
Mi corazón también.

Cuarenta

De repente, se me dio por preguntarme dónde estaremos en cuarenta años... Dónde estará el mundo, dónde estarán nuestras sociedades, nuestros países... No yo, quizá yo no esté en cuarenta años, eso da lo mismo, me da lo mismo...

Pero espero que estemos más cerca de la justicia. En todas sus formas. Más cerca de la dignidad. Más cerca de lo humano.

No puedo imaginar estar más lejos de la tristeza, ni de esta nube de polvo amarga que vuelve cada 11...

Ojalá, eso si, estemos cada vez más y más lejos de repetir la historia.

*Lechuza

10 agosto 2013

Ansiedad (o pesadilla?)

Mareo y náuseas.
Una contractura. O dos. O tres. O quince...
La guata revuelta.
La cabeza pesada.
Me muerdo una uña. Después dos. Después diez.
Suspiro. Respiro. Suspiro otra vez.
Me tiembla el pie.
De repente, tiemblo entera.
Siento como un ácido en la guata.
Se me acelera el ritmo del pecho.
Intento frenar la turba de imágenes que vienen corriendo hacia mi cabeza...
Cierro los ojos.
Intento dormir rápido.
Intento dormir mucho.
Mañana, al despertar, empezará todo otra vez.

07 agosto 2013

No para

A veces me olvido de quien soy y de todo lo que llevo en la maleta.
A veces me acuerdo de que es un peso grande, que me arquea la espalda y me duele al dormir.
A veces lucho contra la memoria, pero los recuerdos más lejanos atacan sin aviso... Incluso los que no son míos, los que vienen en la sangre... 
Abro la maleta y empiezan a saltar en todas las direcciones, enredados, incesantes... No logro detenerlos hasta que es demasiado tarde, hasta que la euforia o la melancolía me tiran al piso en un llanto de risa o en un ahogo de pena...

A veces es jodido pensar tanto, recordar tanto... No poder o no querer cerrar la llave de la memoria y de la imaginación... A veces cuesta asumir haber vivido diez vidas en una (o media, o un cuarto...)
Pero a veces inspira y, siempre, siempre, me asegura que quiero escribir... porque no conozco otra forma de gritar.

*Lechuza

05 agosto 2013

Un día (hoy) decidí ser feliz

Un día decidí que tenía que ser feliz.
No sólo con lo grande, no sólo con los planes y perspectivas a largo plazo.
Sino, con esto, con hoy.

Una noche tuve una pesadilla, en que seguía años y años presa de una absurda amargura diaria.
Y, en la mañana, pude ver claramente, que si no puedo cambiar hechos de la realidad, sí puedo cambiar frente a ellos mi sonrisa, mi corazón y mi mirada. No puedo cambiar el cansancio, pero si voy a estar cansada, por lo menos que no esté cansado mi humor...

No voy a seguir años en un trabajo que detesto, eso es seguro. Pero mientras esté ahí, mientras duela, sólo yo puedo hacerlo un poquito mejor...

*Lechuza

(Filosofía barata que antes reinaba mi vida, la de disfrutar el día a día, pero que hace unos meses había dejado en el fondo del placard...)

26 julio 2013

Porque van a ser cinco años...

De golpe, me acordé de esa noche de invierno en Barajas y me vino el recuerdo de la más pura angustia... El olor a McDonald's, las náuseas, Julieta Venegas sonando por la radio... Tu cara diciéndome adiós a través del vidrio.

De ahí, volé aún más atrás en el tiempo y recordé una tarde de verano en Barajas... La emoción que tenía de seguir viaje y, de golpe, pantallas con letras rojas de vuelos cancelados, y la pista llena de carros de bomberos y ambulancias... Y mi corazón de niña roto ante tanta angustia y desesperación.

El día siguiente, una mujer tomó las riendas y dejó de ser niña...  Pocos momentos de mi vida me causan tanto orgullo como ese, en que me subí en un avión rumbo a Berlín, dándole la cara directamente a los fantasmas del día anterior...

Recuerdo la felicidad que sentí al ver Berlín por la ventana del avión... La impaciencia por recorrer los rincones de la ciudad donde se conocieron mis viejos... El cosquilleo de ansiedad en mis pies y en mi ojos por no perderme ni un detalle...

Y después, más lejos todavía, la dura y fría pared de la distancia, el despertar a 12 horas de mi madre... No he encontrado en mi vida ninguna otra definición de "lejanía": "lejos" es estar a un día reloj de mamá. Saber que para mi era día cuando para ella era noche me resultó más extraño que la idea de despertar en Marte...

Y luego, la felicidad de llegar a un idioma conocido... de comprender no sólo las palabras, sino también los gestos, las miradas, las actitudes de la gente... Y recién después de eso, llegar a un nuevo hogar, para empezar, en realidad, el verdadero viaje.

*Lechuza

26 marzo 2013

La alegre ironía del viento fresco y el sol entibiando la piel
La suave música de las hojas en los árboles
La picardía en el canto de las aves
El juego de las sombras sobre el pasto
El olor a tierra fresca
Y el globo, gigante, girando con nosotros a cuestas...

La tierra se empieza a vestir del color del atardecer...

Es marzo

Es otoño

Es momento de cerrar los ojos, para volver a nacer.

*Lechuza

21 diciembre 2012

Si hoy se acabara el mundo, lo que lamentaría sería no haber escrito un poco más...
No haber inventado por lo menos una nueva frase,
No haber unido otras dos oraciones,
No haber gritado otra idea,
No haber jugado con otro adjetivo, con otro verbo, con otra forma...

No haber intentado perdurar el mundo en un último suspiro de poesía.

Si hoy se me acabara la vida, lo que me dolería sería no haberte besado una vez más...
No haber dormido otra noche sobre tu pecho,
No haber acariciado otra vez a mi madre,
No haber abrazado nuevamente un niño con todas mis fuerzas,
No haber expresado todo lo que siente mi pecho...

No haber insistido en replicar la vida en un último grito de amor.

Si hoy se acabaran las oportunidades...
Si hoy se acabaran las opciones...
Si no hubiera más caminos, ni destinos, ni tiempo...
En el fondo sólo lamentaría no haber amado con más fuerza... No haber creado con más dedicación... No haber dejado una huella más allá de mi misma.... No haber plantado en otro ser una semilla, un impulso... para que el mundo crezca de nuevo... mañana, cuando vuelva a amanecer.

08 octubre 2012

Compromisos...


Estoy en un salón de baile, copa en mano, y se que en teoría debería estar de festejo, pero me quedo con la mirada colgada, abstraída en mis pensamientos... Me pregunto de repente qué es lo que motiva a un grupo de mujeres a perder el control frente a una amiga vestida de blanco…

Es un espectáculo más que interesante; los detalles previos anunciaban el desenlace: cada una compró un vestido especial para la ocasión, gastó una cantidad significativa en peluquería y maquillaje, algunas incluso en broncear su piel, cuidaron su alimentación por semanas y esperaron con nervios casi propios el día tan deseado… Entre todas prepararon una fiesta de “despedida”… Despedida ¿de qué?, digo yo, si la joven no se va a ningún lado! Ahh, pero deja de ser soltera…

Deja de ser soltera y sus amigas se conmueven al pensar que dará ese paso que aún no les ha tocado… O le dan la bienvenida al otro lado, con brazos abiertos y llenas de absurdo orgullo… Y se suman hermanas, primas, tías y madres… Pero las que terminan por perder el control hasta la locura son las amigas…

Me imagino el deleite que se darán los sociólogos y antropólogos ante todo esto – algo así como los equipos de biólogos en la Antártida que observan con binoculares a las orcas en el mar –… Es que, realmente, creo que no hay comportamiento igual al del grupo de amigas de una novia en su día de bodas… La acompañan y ayudan y sirven en un rito único… Hay una dedicación y abnegación que sólo terminan llegado el momento del festejo, en que rompen en un estruendo único en el mundo…

Mientras observo me pregunto cuál será el móvil de tanto alboroto: si será genuina alegría o si será un anhelo empañado de envidia… Como los seres humanos nos caracterizamos por ser diferentes, supongo que no hay una única verdadera respuesta…

Me pregunto también, siempre que veo una pareja prometiéndose votos de amor eterno, si realmente esas dos personas piensan que estarán juntas en 20, 30, 40 ó 50 años… si realmente se dan cuenta de lo que están prometiendo… (Si es así, por lo menos alguna chance habrá de que lo logren…. Si no, a contar los días para ver otro corazón partío, despechado, cínico, dando tumbos por ahí…)

Y así sigo en la pista de baile... se me cuelga la mirada y nadie entiende por qué no bailo... es que no dejo de pensar en que bicho jodido que somos los seres humanos… Las ceremonias despiertan mi ojo crítico… mi escepticismo natural hacia las convenciones… Sin embargo, al terminar la noche, también me obligan a aceptar que tengo cariño por los ritos de mi propia cultura… que yo también quiero ponerme un vestido blanco y brindar con champán… que yo también quiero llegar a hacer una promesa con fe y seguridad... y que, en el fondo, aún me rompe el corazón saber que cuando llegue ese momento, él no estará prometiendo amor a una mujer vestida de blanco por primera vez...